viernes, 30 de diciembre de 2016

Mar

Hola

Hoy solo quiero dejarles una imagen, una fotografía de mi autoría.
Se trata de una imagen de mar...minimalista.

Te puedes perder mirando ese horizonte, sutil, poco definido, brumoso, melancólico y a la vez sereno, con un mar calmo de suave brisa para dejarse llevar...buen viaje amigo !


a la memoria de Damián García (Oid Mortales) 

miércoles, 21 de diciembre de 2016

y en eso...se fue Fidel

Cuento de Navidad x Jorge H Damilano

Este es un cuento de navidad.
Esta extraído, en realidad es la carta completa, que mi papá me envió estando yo en la mili, a casi 3000 km. De casa.

Bs. As. , antes de navidad.

Querido hijo dondequiera que estés.
(allí donde tu estés Cayo, estaré yo, Caya, decían los romanos cuando pronunciaban la formula ritual del casamiento. Allí donde este el hijo, estarán los ruegos y el corazón de los padres.

Esta es una carta de navidad, mejor dicho de navidades. Quisiera explicarme mejor y para ello trataré de describirlas.

Tomemos la navidad típica de una familia media ascendencia italiana o española de moderados recursos tal como yo la recuerdo.
Después de aproximadamente un mes de afanosas consultas, tanteos, amenazas veladas. Mensajes oficiosos entre las partes en litigio, por un comedido que lleva y trae en la familia se decide por fin el lugar de reunión.

Inmediatamente la familia se divide en locales y visitantes. Esta división admite algunas subdivisiones más de acuerdo al poder adquisitivo de cada uno, pues cuando se eligió la sede, se repartió también el aprovisionamiento de los alimentos sin cuya ingestión en abundancia no hay fiestas que valgan.
Los de menores recursos se ocuparán año tras año de la “ensalada rusa” y la “fruta seca”. Y año tras año las esperanzadas expectativas se desvanecerán cuando el candidato arriba con el paquete. La cosa no mejora, la papa en abundancia y las nueces apolilladas de 2da. Siguen firmes, inalterables. Mientras tanto en la sede del evento, la nochebuena se larga en realidad el 23 a la tardecita cuando se comenzó a preparar el adobo del lechón, operación delicada y peligrosa que se lleva a cabo como un ritual y se transmite de madres a hijas. El 24 por la mañana se arranca bien temprano y se baldea, friega, repasa, lustra, ordena y pule la casa con un entusiasmo digno de mejores causas.
El resultado final es tan artificioso que cualquier opa que llega se da inmediatamente cuenta que esa casa, que parece una escenografía, solo recibe ese esfuerzo de limpieza una vez por año (o cada dos) cuando es sede del mayor evento familiar: la navidad !!!

A eso de las siete de la tarde, la familia luchando contra el reloj ha conseguido finalmente terminar los preparativos, y sudorosos y agotados se dirigen al cuarto de baño por turno y apresurándose unos a otros con estentóreos gritos a través de la puerta. Ahí aparecen los primeros nubarrones, las primeras chispitas de discusiones, los primeros amagos que presagian el verdadero espíritu de navidad.
Una vez que todos se hallan escrupulosamente lavados y rascados, recortados y peinados, perfumados y enfundados en las nuevas prendas estrenadas para la ocasión, la familia tipo se reúne en el living a velar las armas a la espera del enemigo, es decir los parientes. Nada mas incongruente que esa tensa espera, sin nada que hacer y enmarcados en las ropas y zapatos relucientes después del desenfrenado ajetreo de las 24 horas anteriores, es como si el tiempo se hubiera detenido.
Mientras tanto en las calles de Buenos Aires, el verdadero espíritu de navidad campa por doquier, transito atascado, largas colas, bocinazos, choques, empellones, insultos, rostros airados y puños amenazadores, ingredientes de nuestra diaria sinfonía porteña…exaltados hasta el paroxismo.

Luego de sortear todos los escollos de la peligrosa jungla de cemento arriban los parientes.
Que casquete!

Todos los que se odian, se desprecian, se ignoran durante el año, se confunden ahora en apretados abrazos y se rocían profusamente con frases edulcoradas.

Cuando se completa el lote, y previa gestión afanosa de las mujeres en la cocina, mezclando, troceando, aderezando y sirviendo, todos se sientan a la mesa. Y aunque parezca increíble se vuelven a decir todas las misma pavadas, veladas indirectas, bromas soeces y lamentables agudezas que repiten año tras año.

A eso de las 23:30 cuando se ha comido y bebido abundantemente, ingestión esta que se patentiza en el rojo subido de los rostros y en el verde mas subido de los chistes e insinuaciones a las parientes solteras se produce un modesto silencio y se lanzan furtivas miradas al reloj. Generalmente ninguno de los relojes presentes marca la misma hora y se generaliza una animada discusión entre los presentes matizada con malignas alusiones a las respectivas marcas. Finalmente alguien sugiere que se ponga la radio, para escuchar la señal que dará rienda suelta al jubilo general.
Se prende la radio. Uno teme (parafraseando a Fontanarrosa) que de pronto aparezca el gordo Muñoz: se acerca la navidad, peligro de navidad, navidad, navidad, navidaaaad !!!
Y ahí todos se besan, lloran, se abrazan y después de una momentánea vacilación se lanzan con renovados brios sobre los restos de la fruta seca…

Esto podría seguir indefinidamente, pero yo quiero hablarte ahora de otra navidad que no sospechara que existiera.
En realidad es una NO-FIESTA

Es la No-Fiesta de:  Los desamparados
                              Los solitarios
                              Los miserables
                              Los enfermos
                              Los Locos
                              Los desesperados
                              Y
                              La de los padres que están lejos de sus hijos.

Hijo querido, donde quiera que estés te tengo muy, muy fuerte apretado contra mi corazón.

 Firmaba Papá
(Jorge Hugo Damilano)

Te extraño papá, y ahora que desde hace poco soy papá entiendo mucho mas.

Y parafraseando tu ultimo párrafo: “donde quiera que estés te tengo muy, muy fuerte apretado contra mi corazón”.